Thursday, August 21, 2008

Y qué más podemos decir!

Aún no salimos del atolladero pero vemos la luz al final del túnel. No se puede describir de otra manera la situación en la cual nos encontramos, a pesar de las conversaciones llevadas cuando nos visitó el p. Basilio la última vez. Ocurre lo siguiente, y esto para aclarar en algo para aquellos que nos han telefoneado y escrito para interesarse de la vida de la comunidad parroquial.

En junio de 2006 la parroquia firmó un contrato con la compañía constructora en donde esta se comprometía a la edificación del edificio con fecha de entrega setiembre de 2007. Pues hasta el momento no hemos recibido nuestra Iglesia en su totalidad, por así decirlo; puesto que la compañía no ha terminado con los trabajos que en su momento prometió realizar asegurándonos mediante una carta garantía que a fin de junio de 2007 se concluirían las tareas. La verdad es otra: no se cumplieron las promesas, y no tenemos autorización para ocupar y utilizar nuestra Iglesia.

Hemos pagado todo hasta el ultimo céntimo y aún no nos dan la autorización para la explotación por culpa de la compañía constructora que además de ponernos estos obstáculos pretende aparecer como víctima del conflicto aduciendo que "la parroquia no pagado los 12 ooo ooo de rublos que debe abonarse en compensación por el aumento de precios". Inaudito y descabellado, así lo creemos todos los racionales que parecen no ser muchos a la hora de ayudarnos a resolver este problema. El silencio de la gobernación y de la administración nos dejan más que asombrados.

Es vergonzoso, increíble y a la vez humillante que estas mafias tan vivas y activas en toda Rusia campeen a su antojo sin que nadie les ponga freno. Por eso y ya parece que se hará una costumbre a la que no debemos descartar, hemos acudido (frente al desinterés del gobierno y administración local a los cuales hemos pedido ser atendidos en nuestros reclamos) nuevamente al Presidente de la Federación Rusa. Sabemos que es la única forma de ser escuchados. Tremenda contradicción en un país en donde se jactan de decir a diestra y siniestra que sus habitantes son verdaderos héroes y en donde hasta los edificios se engalanan con medallas de cemento que cuelgan de los mismos recordando al ciudadano que ellos son lo más preciado del país. Un mundo demasiado ideal, claro, a la hora de confrontarlo con la dura realidad.

Con el asesoramiento jurídico que al final hemos conseguido después de tanto buscar (será un capítulo aparte lo que nos ha costado encontrar alguien que quisiera defendernos!!) creemos que encontraremos una solución. Paciencia. Paciencia. Que luego comenzará otra historia.

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